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spacerCírculo de Buena Voluntad

Presentación del Libro

“La Sabiduría de los Cielos”

por Ekkirala Krishnamacharya

 

Buch des Monats

La astrología nos ayuda a saber todo sobre nosotros mismos y el mundo de alrededor. Podemos saber cuándo estamos mejor para alcanzar y lo que hay que alcanzar. Podemos también saber cuándo tenemos que hacer ciertas cosas en la vida. Podemos saber cuando nuestras buenas semillas brotan.

Master E.K. tiene la llave maestra para la Astrología. Su libro “La Sabiduría de los Cielos” es un rayo de luz que viene del MAESTRO para ayudar a los buscadores sinceros. El que lee los once capítulos dados en este libro y los comprende, estará mejor equipado para conducirse en la vida.

Contenido: Prefacio; La Astrología y su Importancia; La Astrología en las Escrituras Sagradas; La Astrología Védica; Mundos dentro de Mundos; La Validez del Zodíaco; La Influencia de los Planetas; El Reloj en el Espacio; La Naturaleza del Tiempo; Las Medidas del Tiempo en el Zodíaco; Principios Gobernados por los Planetas; Tradiciones Astrológicas

Ediciones Dhanishtha, Barcelona/España, 2005

 

Muestra:

Mundos dentro de Mundos

 

Para los ojos desnudos, la semilla del árbol de banian (Ficus bengalensis) no es mas que un glóbulo con algunas irregularidades en su estructura. Para la mente es una unidad capaz de germinar. Para la consciencia del alma es la potencialidad en la cual esta impreso todo el árbol de banian sobre el plano de los recuerdos.

En forma similar, el espacio que nos rodea es un globo vacío para los ojos que no tienen mente. Para la mente que tiene el estimulo de la comprensión, el globo de espacio es una semilla de sí mismo. El punto del horizonte desde donde aparece el sol por la mañana es el brote de la semilla en el cual El yace a lo largo de su duración. Para la consciencia del alma es el original de la réplica, que es la posición en el vientre de la madre cuando se estableció en nombre de la fertilización. El germen del padre tiene un tiempo en que se establece en el huevo de la madre para inaugurar su propia existencia, y el tiempo y el lugar de este suceso presenta el globo de espacio, que produce el estímulo del niño en el vientre de la madre.

El punto hacia el Este del horizonte en el momento de la fertilización corresponde al tallo de ese huevo en particular en el vientre de la madre. El mapa del zodíaco se imprime con la posición que tienen los planetas en ese momento en la superficie interior del huevo. Los planetas del sistema solar plantan sus semillas en el huevo, formando las tendencias que estimulan al alma interna a desarrollarse con su propia mente, sentidos y cuerpo.

El alma es un viajero que ya ha completado una parte de su viaje por el sendero espiral de la evolución y ha llegado a la etapa en que ingresa en el vientre de la madre en el momento de la fertilización; la posición de los planetas en ese momento es una señal de la etapa de evolución por la cual está pasando el alma. Es una secuencia con las fases anteriores con semillas para las etapas futuras.

El horóscopo que se calcula en el momento de la fertilización tiene un pasado y un futuro. Cuando se hace la progresión hacia adelante, indica el futuro y cuando se hace la progresión hacia atrás, indica el pasado. La posición de la estructura de la criatura con todos sus miembros dirigidos hacia un centro alrededor del cual aparece como plegado, indica otro punto importante al cual llamamos "umbilicus" (ombligo). La posición de la cabeza guarda relación con el horizonte hacia el Este y con el signo zodiacal naciente en ese momento, conjuntamente con los planetas que están en él. El ombligo guarda correspondencia con la casa VII y con el signo zodiacal que se está ocultando, conjuntamente con los planetas que están en el.

Estos dos puntos, la primera y la séptima casa del horóscopo en el momento de la fertilización, operan como dos polos para distribuir la materia de los tejidos que formarán su cuerpo físico. El centro de la cabeza, que corresponde a la primera casa, opera como polo positivo, y el plexo solar, que corresponde a la séptima casa opera como polo negativo a los efectos de la distribución de la materia de los tejidos.

El centro de la cabeza es el primero que se forma con respecto a la hora de la fertilización y sirve al comienzo como centro transmisor potencial. Desciende durante la formación del tubo de la columna vertebral, a lo largo del cual, la consciencia individual del creador instala su morada para investigar el sendero descendente.

El tercer libro del Bhagavata describe este proceso como el viaje de Brahma, el Creador, hacia el barril del tallo del loto sobre el cual esta sentado. Brahma se pregunta a si mismo "¿Donde estoy, y de donde broto este Loto?" Luego lleva a cabo un viaje de descenso por el barril para conocer la profundidad del océano sobre el cuál esta flotando. Después se pregunta a sí mismo como crear esta unidad de creación, y desde el cielo insondable de la existencia cósmica recibe la sensación de que él no es una entidad separada del resto. El forma parte del todo, es un mundo dentro de un mundo y un creador dentro del Creador. Esto le hace comprender que él no es El Creador, sino un creador al que se le ha hecho crear pero de quien no se espera que cree por su cuenta. Esto le da el plan de su creación, que no es sino una réplica del plan que ya existía dentro y fuera de si mismo.

En el vientre de la madre, la consciencia creadora es inducida por su pareja de creadores (padre y madre) a crear su propia estructura, de la misma forma antigua que la de sus padres.

Los planetas en progresión a partir del momento de la fertilización le sugieren de tanto en tanto, mediante impresiones, las sustancias químicas que ha de extraer de la madre para formar el contenido del cuerpo físico. Ellos la inician en los misterios de las potencias numéricas, en virtud de las cuales produce los miembros y sus contrapartes en cantidades preestablecidas, como un par de ojos, un par de fosas nasales, un par de orejas, un par de pulmones, treinta y dos dientes, etc. La consciencia de los números, la consciencia de la forma y la consciencia de la mente se desarrollan simultáneamente, cooperando en la reproducción de la estructura y en su crecimiento.

Los planetas operan aquí como Maestros planetarios, e inician al alma en el recuerdo de sus anteriores nacimientos. En esta luz, el alma elabora las envolturas requeridas alrededor de ella y realiza la representación durante nueve meses, en cuyo plazo asume todas las formas de su viaje anterior, de la etapa de ameba hasta la actual etapa de ser humano.

Los planetas dan también un estímulo al aspecto funcional del metabolismo, que no es sino la naturaleza formadora de hábitos, que repite la función en periodicidades iguales de tiempo. Lo que el cuerpo físico de la madre es para el niño, es el globo del espacio para el alma, sirviéndole de modelo de acuerdo con el cual ha de desarrollarse la criatura.

La Sabiduría de los Cielos imparte este aspecto de información mediante la Ley de Correspondencia, la cual constituye la clave principal para poder leer las escrituras sagradas en la bóveda de los cielos.
 

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