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Presentación del Libro

“El Esplendor de las Siete Colinas”

por K. Parvathi Kumar

 

Buch des Monats

Esta es la charla dada a la hermandad europea con ocasión de su viaje a Tirumala con el Maestro K. Parvathi Kumar en Enero de 1.995. Todo el grupo subió a las colinas para experimentar el esplendor y el significado de las Siete Colinas.

Las Siete Colinas representan los siete centros de la conciencia humana y los siete planos de existencia de la creación. El Maestro K. Parvathi Kumar explica su significado en beneficio de los Buscadores.

Edición trilingüe: Inglés, Hindi, Telugu, Edición Dhanishtha, Visakhapatnam, 2004

Hasta el momento este librito no se encuentra publicado en español, sólo en alemán y inglés. Nosotros damos no obstante un pequeño extracto.

 

 

Muestra:

El Esplendor de las Siete Colinas, extracto

El Templo de Sripathi, conocido como Tirupati, es un templo de gran significado espiritual. Thiru, en Tamil, equivale a Sri en Sánscrito.  Sripathi significa el Señor que preside sobre Sri. Sri significa la Madre Divina en sus tres aspectos, es decir, Lakshmi, Saraswathi y Parvathi (Amor Cósmico, Sabiduría Cósmica y Voluntad Cósmica). Sri equivale a la luz primordial, Adithi, conocida como la Luz responsable de todas las manifestaciones sucesivas en la Creación y es la única forma conocible del Señor. El Señor absoluto es la base de la Luz y la Luz, a su vez, es la base de todos los procesos Creativos. Se puede percibir al Señor absoluto solamente a través de Su luz y siempre que la Luz está presente, debería entenderse que el Señor mismo está presente. Por ejemplo, sentimos la presencia de la Electricidad cuando funciona a través de sus instrumentos. No hay otra forma de percibir la Electricidad, de la misma manera que no podemos hacerlo con el Señor Absoluto. Esta luz primordial llamada Sri en terminología Védica, se detalla en la Trinidad y sus consortes. Popularmente se les conoce como Brahma, Vishnu y Maheshwara y sus esposas, Saraswathi, Lakshmi y Parvathi.

Para alcanzar la luz primordial y sentir entonces la presencia del Señor, hay una disciplina específica concebida por los Videntes antiguos. La disciplina se llama el SENDERO y es conocida para aquellos que lo siguen. El peregrinaje a pie hasta el Señor Venkateswara, caminando a través de las Siete colinas, permite ascender los siete peldaños del Sendero y de esa forma, aterrizar en presencia del Señor en el centro del Templo. Los siete peldaños que hay que subir son los siete planos de existencia y el Camino del Yoga lo impregna, que también se llena de forma intermitente en cada etapa por los Peregrinos de todos los tiempos. Estos Peregrinos fueron quienes concibieron el Plan relacionado con el Señor de las Siete Colinas. Siete son los planos de existencia mientras que el Señor que está más allá y dentro de la Creación, es el Octavo.

El sendero al templo puede dar la experiencia de los siete planos siempre que uno sea un profundo observador. La Colina-Uno representa el plano físico de existencia y se considera que es difícil de ascender. Los pasos iniciales del ascenso son más difíciles que los que siguen, ya que el físico grosero aprisiona más fuertemente la conciencia.

En la actualidad, el hombre está principalmente preocupado por sus necesidades físicas y por lo tanto no vive en los siete planos que existen en él. El hombre no percibe más allá de sus pensamientos individualistas, sus emociones personales y sus necesidades físicas, personales. De hecho, todo está orientado hacia la existencia física mientras que hay una existencia sutil, inmortal, dentro del hombre mismo. La primera colina representa todas estas dificultades seguidas por la segunda y la tercera, que son de bastante ayuda para aquellos que no viven en necesidades físicas. La mente y los sentidos cuando no están tan orientados hacia lo físico, se orientan en una dirección hacia arriba, que es sutil, llena de colorido y menos mundana....

Durante la media noche y las horas posteriores, uno puede experimentar la música Celestial en las profundidades del valle. Los valientes experimentaron mucha de esta música del Alma, "ragas" y "nadaas", cuando se atrevieron a entrar en el fondo del valle llenos de fe. Se cree que grupos de seres celestiales se reunían en estos valles y cantaban la gloria del Señor. Es un reto importante para el Peregrino en el sendero orientarse al silencio de este valle, mientras existe el movimiento ruidoso de los vehículos de motor. Esto requiere una disciplina adicional de estar en silencio en medio del ruido. Aquellos que están en silencio en los planos intelectual, mental, emocional y vocal, pueden oír la voz del silencio. Para ellos, el silencio "está" siempre. El sonido no es más que una alteración temporal del silencio. Entre la quinta y sexta colina, se experimenta la belleza del sonido de silencio mientras que entre la cuarta y la quinta colina, se experimenta la belleza de la Luz.

Estas colinas, como hemos dicho antes, proveen la experiencia progresiva de la Luz. Mientras que las tres primeras colinas se refieren a las conciencias y experiencias física, emocional y mental, la cuarta y la quinta colinas dan la experiencia de la cualidad de la Luz y el Sonido.

Al final de esta calzada, emerge una colina asombrosamente empinada, que parece atemorizar a los peregrinos. Pero si uno empieza a escalar, encuentra que no necesita ni una séptima parte del esfuerzo que hizo para ascender la primera colina. Pero la escalada de la sexta colina esotéricamente es considerada difícil. Los empinados escalones de esta colina lo demuestran. El hombre debe trascender su ego (personalidad) requisito sin el cual la experiencia final de entrar en el Reino de Dios (la Séptima Colina) no es posible. Esta es la colina que uno puede trascender con la ayuda del mantram, Soham. Soham es Saha-Aham, que significa "Yo soy Eso". "Eso" es el nombre de Dios y cada Alma tiene que identificarse con "Eso". El océano emerge en forma de ola. La ola es esencialmente el océano. No tiene existencia sin el océano. Es verdaderamente el océano.  El océano existe solamente como ola. El océano es solamente ola. Dios solamente existe como hombre. El hombre pierde su identidad dentro de Dios. El puente entre el hombre y Dios, y Dios manifestándose en el hombre, se lleva a cabo a través del pensamiento "Eso yo soy", Soham. Si uno escala la sexta colina con esta motivación, para él la Séptima Colina está llena de bellezas del Reino de Dios, es decir, Vaikunttha.

La octava, que está más allá de los siete planos, está en el centro, representada por el Señor y el templo.

A medida que uno se aproxima al Templo, especialmente en las últimas horas de la tarde, cuando la Luz da paso a la noche, el templo brilla de forma espléndida e incluso antes de que uno llegue al templo, encuentra de nuevo el pequeño templo de Hanuman. De esta forma, el Sadguru guía al buscador en el sendero hasta el umbral del templo y le desea que encuentre al Señor. El mismo Sadguru permanece con las manos cruzadas orientadas al Señor. Uno debe presentar sus respetos al Sadguru y expresarle su gratitud antes de empezar a caminar hacia el templo. El sendero hacia el Señor es caminado de forma segura en cada uno de sus puntos bajo la noble guía del Sadguru y por lo tanto, de ninguna forma el Sadguru puede ser ignorado. En verdad, es el Señor mismo quien guía cada Alma hacia Él en la forma de Sadguru. El que no ve al Señor en el Sadguru, no puede ver al Señor. La incapacidad de darse cuenta es debido a una incapacidad para disolver la persona. La experiencia final del Señor en el templo es según las bendiciones recibidas del Sadguru. Este es el camino de las Siete Colinas...
 

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